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Túnez está aquí al lado
y no nos habíamos dado ni cuenta. En
el viaje de novios no todo es el Caribe. El
encanto y exotismo de nuestro país
vecino está lleno de parajes románticos,
gente encantadora, fantástica gastronomía...
El país es precioso y las carreteras
muy buenas, casi siempre. En nuestro camino
el paisaje de olivos, palmeras y casas en
construcción de "marges"
nos recuerdan a Mallorca.
Los oasis de Chebika y Tamerza son impresionantes.
Las cascadas junto al macizo de piedra en
el interior del palmeral de Chebika son increíbles.
En los cafés tuaregs que encuentras
desperdigados por el desierto, la hospitalidad
es moneda habitual.
La comida es muy buena y barata. Hay cerámica
muy bonita, por supuesto alfombras y telas
también. Si entras en las tiendas y
te gusta curiosear, también puedes
encontrarte algunas antigüedades interesantes
y bien de precio.
Los couscous, el brick, el cordero, el pavo
y las ensaladas son su base gastronómica.
El pescado y el marisco son también
excelentes.
Aparte del sur, una visita a la capital, con
su importante zoco dividido por gremios y
al pueblecito vecino de Sidi El Bou Said,
muy del estilo de Mojácar en Almería,
son imprescindibles.
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