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Generalmente empezamos los preparativos de
nuestra boda un año antes, preocupados
por el banquete, el vestido, la petición
de mano, los regalos... Y nos olvidamos durante
un tiempo que, para las parejas que no hayan
convivido antes que son muchas, después
del gran día es cuando una vida totalmente
diferente se abre ante nosotros. Dentro de
lo nuevo que resulta compartir una nueva vida
con la pareja, en el mismo centro de la nueva
situación, se encuentra la clave que
puede ayudarnos a alcanzar el éxito,
siempre a partir de las cosas pequeñas
del día a día.
La convivencia es una asignatura para la que
a muchas parejas nunca nos han preparado, y
es sin duda una de las razones básicas
que determinan el éxito o el fracaso
de nuestra vida conyugal.
Ya no vivimos solos, y en la toma de decisiones
es muy importante pactar acuerdos, también
lo es compartir el tiempo libre, hacer juntos
las cuentas para llevar la economía
doméstica a buen fin...
Hasta decidir quién hace la compra
o la comida, por simple que parezca, son temas
que pueden llevar a disputas si no los hablamos
con nuestra pareja.
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